BORJA ADSUARA: “MÁS QUE LOS LIKES, AHORA LO IMPORTANTE ES LA INTERACCIÓN QUE TENGAS CON TUS SEGUIDORES Y ENRIQUECERTE CON LA CONVERSACIÓN”

BORJA ADSUARA: “MÁS QUE LOS LIKES, AHORA LO IMPORTANTE ES LA INTERACCIÓN QUE TENGAS CON TUS SEGUIDORES Y ENRIQUECERTE CON LA CONVERSACIÓN”

Experto en Derecho, Estrategia y Comunicación Digital, está en las redes sociales desde 1998 y lo que empezó como un hobby, hoy se ha convertido en su medio de vida. “Algún millenial pretende darme clases y me hace gracia, porque las redes sociales tienen su propia vida, con momentos álgidos y bajos, pero al final, los que siguen son las personas y las dinámicas de grupo, por eso es mejor tomarse todo con cierta distancia”.

Como experto en Derecho Digital, ¿dónde están los límites del uso las redes?

En el Código Penal. La gente no tiene claro qué es un delito y se piensa que hacerlo a través de una pantalla y un teclado no puede llegar a serlo, pero el honor y la dignidad de la gente es la misma. Hoy hay nuevas formas de emisión de ese delito y, en ese sentido, hay que educar a menores, pero también a mayores de edad. No hay una conciencia de lo que está bien y lo que está mal porque hoy lo único que vale es tener likes.

¿Crees que esa viralización está sobrevalorada?

Si tenemos en cuenta que hay empresas que se gastan un montón de dinero para hacer que estar en las redes se vuelva adictivo y que se haya creado un negocio de miles de millones, pensar que la viralización es una tontería, es menosvalorarla. A pesar de la cultura que tenemos del like –que hasta los fundadores de Facebook lo han denunciado diciendo que estamos haciendo un mundo peor-  es un negocio que se basa en la economía de la atención, por lo que, al menos en una dimensión económica, es más importante de lo que queremos concederle. A esto hay que añadir que todos nos creemos lo suficientemente maduros diciendo que no nos afecta, pero la prueba está en que sí.

Ahora se ha dejado de hablar tanto de likes para hablar de engagement, ¿qué importancia tiene eso?

Muchísima. Yo estoy en Twitter porque eso es conversación, no es un tablón donde tú sueltas algo y nadie contesta. Lo importante es la interacción que tengas con tus seguidores y poderte enriquecer con la conversación, ver otros puntos de vista. Si, además, dices cosas interesantes y educadas, vas creando una red de contactos muy útil y profesional. Eso no quita que tengas un rato de recreo y puedas hacer unas risas con alguien, porque al final acabas cayéndote bien…

¿Cómo han evolucionado las redes desde 1998 y en qué medida influye la evolución de la sociedad?

En 20 años las redes han evolucionado para bien en algunas cosas pero, si hablamos de libertad de expresión, lo han hecho para mal porque se han llenado de hackers y trolls, que es gente que malinterpreta la libertad de expresión. Gente que, a falta de argumentos, sueltan su amargura y se dedican a insultar. Ahora que las redes se han masificado, pierdes mucho de eso que valorabas antes de estar en un grupo reducido, pero también es verdad que en las redes sociales hay herramientas para elegir a quién sigues y a quién no: tú escoges quién quieres que forme parte de tu círculo, como lo hacemos en la vida real.

Con las RRSS se ha demostrado que las acciones sociales tienen un campo abierto para hacer muchas cosas..

Sí, pero no solo la acción social, también son muy útiles en el tema de reivindicaciones, el activismo, el control del poder… A mí me gustaría que las redes sociales triunfaran en inciativas de transparencia y de evaluación de políticas públicas: que seamos millones de ojos los que estemos examinando y evaluando en qué se gasta el dinero público. De esa forma, se vería si una política social es efectiva y, en caso de que no lo sea, invertir el dinero en otra cosa.

¿Qué tiene que tener una campaña para que te impacte?

Noto que una campaña me ha llegado cuando mi primera reacción es comprobar si es cierta y, después, consigue que me implique.

¿Cuál fue el momento de inflexión en las redes?

El 15-M. Fue un movimiento que traspasó fronteras y tuvo repercusión, que es lo más importante, porque para que una causa tenga éxito se tienen que ver resultados. Si no, la idea se va desinflando, crea decepción y después cuesta más movilizar a la gente.