INFLUENCERS, LOS NUEVOS COMUNICADORES SOCIALES

INFLUENCERS, LOS NUEVOS COMUNICADORES SOCIALES

Aunque el término todavía no está aceptado por la Real Academia de la Lengua, no hay duda de que la palabra influencer ya forma parte de nuestro vocabulario. A falta de definición oficial, podemos decir que es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto y que, por su presencia en las redes sociales, que es seguida por miles de usuarios, se puede convertir en un prescriptor interesante para algunas marcas.

Si nos basamos en dicha definición, queda claro que el número de seguidores es uno de los parámetros que va a determinar si una persona es o no influencer. Si hasta hace poco, eran los 10.000 seguidores los que marcaban la línea, hoy en día ya se habla de microinfluencers, que son aquellos que no superan esa cifra y que no bajan de 500 followers. A pesar de no contar con un exceso de público, su relación con el mismo es más cercana y hay un mayor engagement, lo cual también es interesante para las marcas.

Si en el sistema tradicional, analógico, que pervivía antes del nacimiento de las redes sociales eran los famosos (deportistas, actores, cantantes…) los que, gracias a su popularidad eran los elegidos por las marcas para anunciar sus productos, podemos decir que el influencer es un “nativo digital”, una persona que, sin ser anteriormente conocida, ha conseguido popularidad gracias a su participación en las redes sociales, lo que le convierte en el blanco perfecto para las marcas, gracias a su gran capacidad de influir en sus seguidores. De esta manera, dicha persona hace publicidad o promociona un producto o un servicio a través de sus redes sociales, siendo una forma más “orgánica” y con mayor credibilidad que la manera “tradicional” de hacer publicidad. Eso se debe a que la persona que te lo está recomendando aparentemente lo hace de forma desinteresada y ha probado lo que está aconsejando, lo que le otorga legitimidad. Si a esto le añadimos que son capaces de llegar a miles de personas de una forma rápida y del target que busca la marca, está claro que cada vez más los influencers son los nuevos protagonistas del marketing.

Además, dicha figura se ha reforzado a partir de la pandemia, gracias al impulso que han tenido las plataformas de vídeo como TikTok, que durante el 2020 consiguió 700 millones de usuarios activos,  Twitch y transmisiones en directo como es el caso de YouTube. De hecho, esto último es una de las tendencias de comunicación que está marcando este año, igual que lo es el hecho de que habrá un aumento de influencers tal y como publica Puro Marketing.

Y si en el 2021 se espera que el marketing de influencers pueda crecer hasta 13,8 millones de dólares y el 75% de las marcas dediquen una parte de su presupuesto a este tipo de estrategia, como aseguran en Cyberclick, también es el año en el que ha entrado en vigor el Código de Conducta sobre el Uso de Influencers en la Publicidad. Precisamente esta norma nace porque, aunque la estrategia de comunicación de una marca incorpore a influencers sea lícita, igual que cualquier otra acción de naturaleza publicitaria, se tiene que regir por la legislación vigente y, en concreto, no perder de vista el “Principio de identificación de la publicidad”. Así, una de las reglas a cumplir es que el contenido haya sido pagado, hay que especificar que es “Publicidad”, “Patrocinado por…”, “Regalo de…” dejando claro que el objetivo de dicho Código es que los seguidores sepan que el mensaje que están recibiendo es publicidad.

Si además de la credibilidad que generan sobre temas concretos, le sumamos la regulación de todo lo que publiciten, está claro que los influencers son los nuevos comunicadores sociales.