ROSA JIMÉNEZ CANO: “LAS REDES SOCIALES SON COMO LA ASPIRINA, VALEN PARA TODO”

ROSA JIMÉNEZ CANO: “LAS REDES SOCIALES SON COMO LA ASPIRINA, VALEN PARA TODO”

Después de más de diez años como corresponsal de EL PAÍS en Silicon Valley, actualmente es la Chief Ecosystem Relations en The Venture City, una aceleradora e incubadora de startups. Muy atenta de todo lo que se mueve a través de las redes sociales es consciente de que “éstas son como la aspirina, valen para todo”.

¿De qué manera las redes sociales son un reflejo de la sociedad?

Las redes sociales han evolucionado y han pasado de ser un pequeño pueblo a ser una ciudad, lo que significa que los vínculos de confianza han cambiado mucho, igual que ahora tienen un mayor alcance que cuando empezaron.

¿Crees que a veces se utilizan para que se sepa que haces cosas buenas y no tanto por el bien en sí?

Los particulares sí creen en la causa que suben. En el caso de las empresas creo que, además, les mueve el ánimo de comunicación y de cercanía con su cliente… Sí, quizá puede ser una forma de postureo, como hacen los influencers. No obstante, ahora estamos en una especie de boom con todo lo que se transmite a través de las redes, pero cuando esta moda pase, se va a quedar lo bueno que es el alcance y la visibilidad que se consigue gracias a ellas, lo que hará más fácil transmitir un mensaje.

Y al final las redes también han contribuido a que las empresas se comprometan más…

Sí, por lo menos se entera más gente que además de vender cosas, tienen valores, al margen de que también usen las redes para su beneficio.

¿Existe una receta para que una acción social tenga éxito a través de las redes?

Inicialmente se probó mucho con la participación de famosos; ahora han tomado el relevo los influencers, pero yo creo que para que una acción social tenga éxito bastan dos ingredientes: la credibilidad, que sea algo real porque si es mentira se descubre muy rápidamente y todo ese poder de la red se va a poner en tu contra; y que la acción tenga una estrategia, una narrativa para que pueda tener seguimiento.

¿Invertir más dinero garantiza el éxito?

Hay cosas que no se pueden comprar con dinero como es la capacidad de crear, de contar. Existe una sobre comunicación y todos somos capaces de pensar en historias, pero las que triunfan son las que son más relevantes.

Hablando de acción social, ¿cuál es el caso que ha marcado para ti un antes y un después en las redes sociales?

La campaña sobre la aporofobia de Hatento, en la que mostraba cómo se maltrataba a la gente que vive en la calle. Fue sorprendente ver cómo hay gente que está tan desvalida y en una situación tan desigual; y fue un gran ejemplo de un gran uso de las redes sociales y de la creatividad.

Después de tantos años en Silicon Valley, pensando en las redes y en estas acciones sociales ¿crees que tenemos mucho que aprender de los anglosajones o estamos a la altura?

Yo creo que somos mucho más sociales, más espontáneos, menos encorsetados y eso nos da más libertad. Ellos son más disciplinados en el sentido de que van todos a una, pero nosotros sabemos dar a las historias un tono propio y eso es lo mejor para la creatividad.

¿Las redes sirven más para hacer el bien que para hacer el mal?

Sí. Han hecho el mundo más pequeño en todos los sentidos, lo que provoca que surjan más oportunidades de negocio, de colaboración, de investigación…

¿Qué acción social te gustaría que se moviera por las redes sociales?

Las relacionadas con la medicina, sanidad y educación. Son pilares fundamentales a los que hay que tener un mayor acceso y estos sectores se están moviendo en las redes con cierta timidez, con miedo a la visibilidad que puedan tener. Se lo toman con cierta calma.