SEGURIDAD Y PRIVACIDAD EN LAS REDES SOCIALES

SEGURIDAD Y PRIVACIDAD EN LAS REDES SOCIALES

Estamos conectados a internet un promedio de más de seis horas diarias, de las cuales, casi un tercio las dedicamos a las redes sociales, a través de las cuales hablamos, colgamos fotos, compramos… ¿Crees que todo eso lo haces en un entorno seguro? Aquí tienes unos consejos para que navegues tranquilamente.

Un 49% de la población mundial utiliza alguna red social, siendo cerca de 29 millones de españoles los que se conectan a través de alguna de ellas diariamente, según asegura el informe , publicado por Hootsuite y la agencia creativa We Are Social. Estas cifras dejan claro la importancia que tiene para nosotros la tecnología, a la cual cada vez le dedicamos más tiempo. A través de las redes sociales, nos informamos, hablamos con gente, colgamos fotos… y, precisamente, por considerarlas ya parte de nuestra vida y ser herramientas que usamos diariamente, hacemos cosas en ellas que pueden poner en riesgo nuestra seguridad y privacidad.

Si ya hemos aceptado que vivimos, trabajamos y dependemos de Internet, está claro que cada vez estamos más expuestos a riesgos inevitables de seguridad. Para evitarlos, Facebook nos ofrece una serie de consejos con el fin de proteger nuestros perfiles en las redes sociales:

-Elige una contraseña segura y diferente en cada una de tus redes, y cámbiala con regularidad. Procura que no incluya información personal (fecha de nacimiento, nombre de tu pareja, etc.) y que contenga al menos seis caracteres en los que se incluya mayúsculas, minúsculas, dígitos y signos especiales. Acuérdate de cambiarla periódicamente y que nadie conozca tus claves.

-Activa la autenticación en dos pasos, con ella dotas a tu cuenta de una capa extra de seguridad. Al hacerlo se enviará una petición para introducir el código especial de seguridad cada vez que intentes acceder a la red social desde un nuevo dispositivo.

-Controla los inicios de sesión y no compartas nunca con otras personas la información de inicio y asegúrate de cerrarla cuando estés en un ordenador o dispositivo de uso compartido o público.

-Protégete frente a mensajes mal intencionados. No hagas nunca clic en enlaces sospechosos, aunque procedan de un amigo o de una empresa conocida, incluidos los que aparezcan en una publicación o los que recibes por email. Si tienes dudas, comprueba la URL o escribe la dirección en un navegador antes de introducir la contraseña.

-Estate atento ante cualquier señal que pueda indicar un fallo de seguridad. Si en algún momento tienes la intuición de que la cuenta está comprometida, cambia la contraseña cuanto antes y asegúrate de que la información de contacto en la cuenta es la correcta.

-Mantén actualizados los datos de contacto, de manera que si la red social detecta que se han realizado cambios no autorizados en la cuenta se pueden poner en contacto contigo para resolverlo rápidamente.

Además de estos consejos, no está de más tener un poco de sentido común y tener en cuenta el peligro que conlleva compartir demasiada información como puede ser dejar constancia de que estás de viaje durante un determinado periodo de tiempo, compartir la dirección de tu casa o subir fotos de compras que hayas realizado, sobre todo si tienes tus redes sociales abiertas a todos los usuarios. En este sentido, en redes más personales como son Facebook o Instagram, es recomendable no aceptar como amigos a desconocidos (nunca sabes quién hay detrás de cada solicitud) y un paso más allá es activar tus cuentas como “privadas”: de esa manera, solo los contactos que tú hayas aceptado podrán ver tus publicaciones.

Si estamos en la era de la tecnología, lo mejor que podemos hacer es aprender a “navegar” seguros para que ésta no se vuelva en nuestra contra.